viernes, 21 de noviembre de 2008

Noche inolvidable en el Teatro Constantino de Bragado

Cuando entré por primera vez al Teatro Constantino de Bragado para presentar el Programa Auditoría Ciudadana, en marzo de 2006, encontré un espacio descuidado pero que contenía un tesoro. Sentí la magia de la metáfora: Constantino- Argentina. Y, a medida que me fui metiendo en la historia de este teatro ya no pude dejar de asociarlo a los últimos 150 años de nuestro país. A esos inmigrantes que dejaban el lugar de sus ancestros, trabajaban duro y, a poco de llegar, esta tierra, generosa, les facilitaba un destino. Pero, más tarde, muchas veces, también los ignoraba.

El destino lo cruza a Constantino allá por 1894, justamente un 25 de mayo, dando lo mejor de sí, su voz, para homenajear con el himno nacional a la que ya es su patria: la Argentina.
Corren los primeros años del siglo XX. Argentina, talentosa, crece y asombra al mundo como una de las primeras potencias. Constantino, también talentoso, crece y asombra al mundo con su voz potente. Argentina se regala el Teatro Colón, Constantino regala este teatro a Bragado. Apogeo cultural en Argentina, regocijo musical en el Constantino.
1928, un ciclón daña el escenario del Constantino y obliga a cerrar el foso de la orquesta: es el preanuncio de otro silencio, el de un país que comienza a apagarse. En la Argentina décadas de democracias interrumpidas, en el Constantino, décadas de espectáculos deslucidos.
1976, otra dictadura que arrasa, que demuele sueños. Lastimado, poco después, el Constantino deja caer una parte de su fachada; un mandatario militar ordena demoler, pero un grupo de ciudadanos sostiene el sueño.
1983, la Argentina comienza a despertar, el Constantino se despereza.
Despunta el Siglo XXI, la Argentina descubre su mayor fortaleza en ese que está allí, y en aquella, y aquel otro, y ese otro, y otra más. Son ciudadanas y ciudadanos inquietos. El Constantino también los encuentra. Se reconocen, liberan su garganta y, como hoy -22 de noviembre, día de la música- vuelven a cantar juntos.
Dicen que todos los teatros tienen su duende, es decir su dueño. Los países también lo tienen. El ex intendente Orlando Costa, el actual intendente Aldo San Pedro, el programa Auditoría Ciudadana se han entrelazado y tienen un lugar en esta historia, pero el duende del Constantino, el duende de la Argentina no le pertenece a ningún gobierno. Está dentro de cada uno de nosotros, de cada uno de ustedes. Sintámoslo, amémoslo, apreciemos su belleza, y no permitamos, NUNCA MÁS, que nadie vuelva a dañarlo, o nos lo quite.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Vuelve la lírica al Teatro Constantino

El próximo sábado 22 vuelve la lírica al Teatro Constantino de Bragado, una ciudad de 25 mil habitantes de la provincia de Buenos Aires, donde comenzamos a trabajar con el Programa Auditoría Ciudadana en el año 2005.
El acontecimiento es un buen argumento para compartir con ustedes una de las historias más emocionantes que hemos vivido en nuestro trabajo.
A fines del siglo XIX había radicó en Bragado un inmigrante vasco, Florencio Constantino, un peón de campo que, cuando el tiempo se lo permitía, cantaba en el orfeón de la iglesia local. Nadie se imaginaba entonces que ese campesino rudo se convertiría en un caso único en el mundo.
Un cura lo descubrió cantando en el campo y quedó asombrado por su voz. Junto con otros bragadenses, logró que Constantino viajara al Teatro Colón de Buenos Aires, donde el tenor volvió a asombrar. Desde entonces, su crecimiento fue meteórico: fue estrella principal en los más importantes teatros de Europa, Rusia, Estados Unidos y Latinoamérica. Cuando el Metropolitan Opera House de Nueva York le pagaba 2000 dólares por actuación; Caruso, que también era figura, ganaba 500 dólares menos.
En 1909, en el pico de su éxito, Constantino regresó a la Argentina y dispuso la construcción de un teatro lírico en Bragado, la ciudad que lo había visto nacer al canto. La obra, que se inauguró en 1912, era una réplica de la Scala de Milán en plena pampa argentina y contaba con todas las comodidades y adelantos de la época: cuarenta palcos, tertulia, paraíso con entradas independientes, butacas de tapizado de terciopelo y cuatro pisos con servicios auxiliares.
Una vez finalizada la obra y tras un ciclo de óperas, Constantino se fue del país a seguir con su carrera de artista. Poco después, falleció trágicamente en México, mientras daba un concierto.
Desde entonces, su figura quedaría olvidada. De hecho, no quedan rastros de Constantino en Bragado, ni documentos que confirmen sus trabajos como peón de campo y cantante aficionado.
El teatro, mientras tanto, corrió suerte diversa, y de a poco se fue deteriorando.
En 1979, finalmente, se desprendió una parte de la fachada y el gobierno militar de entonces resolvió demolerlo. Un grupo de vecinos decidió juntar ahorros y adquirir los derechos del contrato de demolición. Salvaron así al Teatro, justo cuando la piqueta estaba llegando a la sala, que quedó intacta. Sin embargo, como el contratista ya había vendido todo, el interior de la sala quedó vacío. Se resolvió construir un Centro Cultural alrededor de la sala, pero la construcción avanzó hasta el año 1983: desde entonces quedó inconclusa.
Cuando en 2005 llegamos con el Programa Auditoría Ciudadana, los vecinos de Bragado, reunidos en torno al Foro Cívico Local, decidieron crear la Asociación de Amigos del Teatro Constantino, que se organizó para ir recaudando dinero con el propósito de reconstruir la sala.
Este año, la Asociación logró que la Municipalidad firmara un convenio de colaboración mutua con el Teatro Colón, que se interesó en la reconstrucción del Teatro.
Llegamos así al próximo sábado 22 de noviembre, cuando se presentará en Bragado, por primera vez después de aquella inauguración de Constantino, un espectáculo sinfónico lírico en el que actuará la orquesta del Colón con 56 músicos en escena. Se descubrirá y bendecirá el foso de la orquesta, verdadero acto simbólico de resurrección del Teatro.
Tendré el orgullo de participar de la gala, dando un discurso de inaguración. Me gustaría que me acompañen y que, especialmente, acompañen a los bragadenses, en esta noche tan especial. Los invito, por lo tanto, a acercarse a la ciudad de Bragado para sumarse a este verdadero festejo. Nos vemos el sábado a las 22 hs. en el Teatro Constantino.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La voz de los ciudadanos en la democracia: nuevos derechos y garantías


“No debemos tener miedo de soñar con lo que parece imposible si queremos que lo que parece imposible se haga realidad”.
Václav Havel
El Arte de lo Imposible (1998)


Como ustedes sabrán, el miércoles 12 de noviembre participé del ciclo de charlas sobre los 25 años de democracia organizado por el diario Clarín y la ONG Poder Ciudadano.
Se trata de un ciclo de charlas que comenzó en el mes de octubre en el que ya participaron Daniel Filmus, Inés Dussel, Beatriz Nofal, Manuel Garrido y Pablo Lanusse, entre otros expositores destacados.
En esta ocasión compartí panel con Carlos March, de la FARN y Poder Ciudadano; Héctor Toty Flores, diputado nacional y fundador del Movimiento de Trabajadores Desocupados; Daniel Sabsay, Presidente de la FARN y Eduardo Mondino, Defensor del Pueblo de la Nación. La mesa fue coordinada por la periodista de Clarín María Seoane.
El propósito del encuentro fue reflexionar acerca de los avances y desafíos en la defensa y promoción de los derechos humanos en la Argentina, las herramientas y experiencias de participación ciudadana.
Carlos March inauguró las exposiciones diferenciando los pasados 25 años, de los desafíos de cara al futuro. “Hay que atacar la pasiva cobardía del que no se anima a ser y la activa cobardía del que no quiere cambiar”, dijo al finalizar su exposición.
Daniel Sabsay destacó luego que “es importante recrear en los miembros de la comunidad la voluntad de participar” y, a modo de ejemplo, citó la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires que “es enormemente progresista, pero el uso que se hace de esas herramientas es muy bajo”. En la misma línea Toty Flores manifestó que “para constituirse como sujetos de derecho, tenemos que poder ejercitar derechos. Nosotros nos dimos cuenta de que con la lucha social no alcanzaba y tuvimos la osadía de rechazar los planes sociales para construirnos como sujetos de derecho, ciudadanos libres que pedimos, en lugar de planes sociales, educación y trabajo”.
Eduardo Mondino destacó sobre el final del encuentro que “hemos tenido un profundo progreso en materia de protección de nuestros derechos: creo que los derechos civiles están consolidados, pero tenemos una deuda pendiente en materia de derechos de tercera generación, sociales y colectivos”.
Yo elegí concentrarme en la experiencia del Programa Auditoría Ciudadana, una verdadera herramienta de participación ciudadana que permite a una comunidad autoevaluar y mejorar su vida democrática. Comenté algunos impactos concretos del Programa a nivel local, como la campaña de lectura en las plazas de Diamante, la campaña de educación vial “Salvate la Vida” de Yerba Buena, la Jornada sobre Derechos Humanos con Alumnos de Polimodal de Balcarce, la Feria de Proyectos del Presupuesto Participativo de Morón, el encuentro de candidatos de Crespo o la jornada de prevención de adicciones de Firmat.
El próximo 20 de noviembre, como parte del ciclo, Liliana de Riz, Ricardo Gil Lavedra y Sergio Berensztein expondrán –coordinados por Julio Blanck- sobre "La deuda institucional. La Corte y el Congreso frente al hiperpresidencialismo".
Fotografía: diario Clarín.com

domingo, 9 de noviembre de 2008

25 años en democracia


El próximo 12 de noviembre a las 18 horas daré una charla en el Auditorio Clarín, Piedras 1743. Organizan el Diario Clarín y la ONG Poder Ciudadano.
La entrada es libre y gratuita. Nos vemos allí.